Educación

Sandro, um menino negro,pobre, asesino y asesinado, do Río de Janeiro.

Sandro nació en Brasil, pobre y negro. El 53 por ciento de un total de 202 millones de habitantes brasileños son negros. Actualmente,  casi el 70 por ciento de las personas que viven en pobreza extrema en Brasil son negras.

Sandro no conoció a su padre, pero su madre trabajó duramente para darle de comer y educarle. A él, a su hermana y al hermano que nunca tuvo. Más de 20 millones de familias brasileñas viven gracias al rol de cabeza de familia de las madres. Los padres están ausentes, tendencia que se ha incrementado en los últimos años en un 79 por ciento.

Sandro no pasaba hambre, tenía casa y familia:  un hogar, pobre, pero donde había cobijo, amor y comida. Gracias al programa Bolsa Familia que implantó hace más de 10 años Lula, las mujeres pueden dar de comer a sus familias. La madre de Sandro no conoció el programa.

La madre de Sandro regentaba un pequeño comercio en la favela de Ratón Mojado en las afueras de Río. Favela por la que pasé en alguna ocasión. Sandro presenció con solo 6 años como unos sicarios mataron a cuchilladas a su madre. Seguramente por negarse a ceder a sus chantajes. En Brasil, los brasileños matan a una brasileña cada dos horas. Si eres joven y negra, tienes mayor probabilidad de que te asesinen y si eres del norte más “ainda”.

Mientras la madre de Sandro agonizaba embarazada de siete meses, su feto luchaba por vivir. Luchaba por respirar en un cuerpo que agonizaba en la calle delante de su hijo, donde nadie pudo antenderla. En Brasil, unas 3/4 partes de los hospitales del país son privados. Los negros y negras de Brasil cuentan con menor esperanza de vida y acceso a los cuidados de salud que cualquier blanco.

Después del asesinato de su madre, Sandro huyó de su hogar, de su familia, de su barrio…en definitiva, de su vida  y pasó a vivir en la calle.  Hoy en día, unos 24.000 meninos e meninas moran na ruas de las principales ciudades brasileñas. 7 de cada 10 son chicos, la mayoría de ellos mulatos que abandonaron sus hogares por peleas o por sufrir violencia doméstica.Al abandonar sus casas,  tienen estudios elementales y no antecedentes delictivos. En la calle viven incluso, sin más familia que otros como ellos, niños de 3 años de edad.

Sandro vivió en las sombras de los barrios ricos de Río de Janeiro. Encontró una familia en los otros chicos y chicas que como él vivían en la calle y se ganó la vida robando la de otros.  El pegamento y la cocaína le sirvieron para hacer más cortos los días, para hacer más llevadera su vida y sus crímenes. Los meninos e meninas da rua en Brasil, se drogan para sobrevivir y delinquen para drogarse.  En Brasil, el homicidio es la causa principal de mortalidad entres los jóvenes de 16 y 17 años. El 93 por ciento de quienes mueren son hombres, y el 75 por ciento de ellos negros. 

Sandro mientras crecía en la calle  fue invisible para nosotros, como todos los suyos . Excepto cuando delinquía. Pues entonces formaba parte de nuestra realidad.  Al escribir estas líneas, he tardado más en conseguir información sobre las causas y orígenes que obligan a estos niños y niñas a vivir en la calle, que en saber cómo y con qué se drogan y qué crímenes comenten. Son visibles cuando delinquen, cuando sobreviven no les vemos. Cuando sufren tampoco.

Sandro vivió unos 15 años en la calle, allí se convirtió en persona y ciudadano. Ciudadano con el estatus de menino de la calle: delincuente e viziado (drogadicto) y protagonizó alguno de los momentos históricos de Brasil. En la madrugada del 23 de julio de 1993, cuando con 15 años dormía en las cercanías de la iglesia de Calendaria, ubicada en el centro de Río de Janeiro recibió una visita de  varios policías militares que ejercieron su rol de ciudadano (garante del orden y la justicia) para asesinar a seis niños y dos jóvenes adultos sin hogar. Eso si, que vivían en la rua, y muchos de ellos también delinquían. Los amigos de Sandro confundieron los coches de la Policía con los de las señoras de la sopa que venían a darles comida semanalmente. Nunca más sintieron el hambre en sus estómagos. En Brasil, es peligroso, ser negro y dormir en la calle, cuando se acerca un policía. Tres policías fueron condenados a más de 200 años de prisión, hoy todos están en libertad. En Brasil, la policía sufre asesinatos de resistencia, en los que la policía dispara a las víctimas después de que éstas presuntamente dispararon primero. En Brasil, no es fácil ser policía, menos vagabundo.  

Sandro de nuevo perdió a su familia, tenía 15 años vivía en la calle y sus seres queridos habían sido de nuevo asesinados delante de él. Siguió drogándose, creciendo y delinquiendo hasta el día 12 de junio del 2000, donde perdió la vida tras disparar a una mujer. Una mujer, llamada Geisa de poco más de 20 años, que esa tarde viajaba en el autobús 174 . Cuatro disparos acabaron con su vida. Primero, el de un policía que impactó en su cabeza. Luego tres que le disparó Sandro en su espalda al fajarse de la acción de un heroico policía que no dudo en arriesgar su vida por salvar la de otros. Sandro fue librado por la policía de un linchamiento y murió asfixiado minutos después bajo varios policías que compartieron con él su final agonía. Al igual que él velo solo con 6 años la agonía de su madre y solo con 15 años la de sus amigos más fieles.

En el documental Onmibus 174, se pueden observar las tragedias diarias a la que se enfrentan más de 200 millones de personas en Brasil. Tragedias provocas por la desigualdad social y económica que hacen violento el vivir en un paraíso como Brasil.  Brasil es una de las potencias económicas mundiales más pujantes, pero también es un de los 10 países del mundo con mayor desigualdad.  Más de 200 millones de personas conviven con esto para organizar mundiales y olimpiadas, para abrir pequeños comercios en favelas, para educar y alimentar a sus hijos, para sambar y disfrutar de la vida, para jogar bola y para disfrutar de la belleza que les rodea.

Viví en Brasil en el 2008, en el 2013 y en  el 2014 y quiero pensar que yo disfruté de un Brasil mucho mejor que el de Sandro, Geisa, o Marcio el policía que arriesgó su vida. Pero, la verdad, creo que a pesar de que hay menos hambre en Brasil gracias a Lula y a quienes le votaron, sigue siendo desigual, violento y racista. Creo que Brasil necesita de mártires como Geisa y la madre de Sandro, héroes como Marcio y parias como Sandro para seguir denunciando que este mundo desigual no es camino para que ninguno vivamos mejor. Ni siquiera en un paraíso  cheio de gente boa como Brasil.

Pero mientras los más débiles de Brasil sigan sin saber leer y los más ricos miren para otro lado y vivan fuera de Brasil…me temo que seguiremos mejorando muy poco a poco y lamentaremos la pérdida innecesaria de muchos, miles, demasiados, Geisas, Sandros y Marcios.  El hambre es la forma de esclavitud moderna, y en Brasil cada vez menos personas pasan hambre, quizás algún día ya no haya esclavos.

Caros amigos e amigas do Brasil, você sabe que eu não sou nacionalista. Eu escrevi estas linhas depois de assistir ao filme, e eu fiz isso para transmitir o que me fez sentir e que me fez lembrar. Era o mesmo sentimento que tomou conta de mim quando ir para o Rio cruzou todos os contentores marítimos em que a riqueza do Brasil é enlatada para enviar para o mundo todo. Acho que alguns brasileiros têm ou país que merecem, mas o Brasil precisa o melhor brasileiro a ser o país que você merece. Um grande abraço. Aqui na Espanha, já perdimos o que nos custou construir ao longo dos séculos, a sociedade mais igualitária onde ninguém as nascer tuviese fome  … nas mesmas condições não encaixá-los duvidar que nosso país seria muito pior. Um grande e forte abraço

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Gonzalo Silió Sáiz

Gonzalo Silió Sáiz

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A breakdown of the Houston Texans 2017 draft class and its progress after two weeks of training camp:

Deshaun Watson, QB, first round (No. 12 overall): Watson has impressed the Texans’ coaching staff since he stepped into the building in Houston, and that continued in the Texans' preseason opener, where he went 15-of-25 for 179 yards passing and had a 15-yard rushing touchdown. Head coach Bill O’Brien said Watson was right about the offensive scheme about half the time -- “to be expected with a rookie" -- but he also liked Watson’s “poise and demeanor and the way that he sees the game.” Tom Savage is still the Texans’ starting quarterback and will likely start Week 1, but Watson is pushing him during training camp for that starting job.Zach Cunningham, ILB, second round (No. 57): Cunningham won’t be a starter right away for the Texans, but O’Brien said he was happy with what he did in his NFL debut on Wednesday against the Carolina Panthers. The rookie had a team-high seven tackles in the game, a few which came right on the spot after a completed pass. DeAndre Hopkins JerseysThe Texans don’t have a lot of depth at linebacker, Jadeveon Clowney Jerseysand Cunningham could be the eventual replacement for veteran Brian Cushing.

D'Onta Foreman, RB, third round (No. 89): The Texans have a lot of competition of running back, J.J. Watt Jerseysbut Foreman could come out of training camp as Lamar Miller's backup. O’Brien said he hopes to manage Miller’s carries this season, Lamar Miller Jerseysso Foreman should see quite a bit of playing time. The rookie had a few good carries in Houston’s preseason opener, including a 41-yard run, and O’Brien said he liked what Foreman did on special teams as well.

Julien Davenport, OT, fourth round (No. 130): The Texans had a need at right tackle entering the draft but waited until the fourth round to address it. Houston drafted Davenport of Bucknell knowing he needed time to develop into an NFL tackle. Brian Cushing JerseysThe Texans like his athleticism and hope eventually he will be able to see time at tackle.