Viajes

Corazón de tiza

Hacía tiempo que no visitaba una escuela. Esta era vieja y rural, fazenda donde el internet vendrá después de la cobertura del teléfono móvil.   Me gusta llegar a las escuelas como llego ahora, relajado y con tiempo para observar. Llevo las escuelas muy dentro, tan dentro que las veo con lo que hay que mirarlas para poder ver de verdad. Por eso, aunque solo vaya a mirar, no tardo ni dos suspiros en remangarme y mancharme de tiza.

Era mayor, seguro que repetidor. Resultaba ridículo verle sentado en el pasillo con cuerpo de hombre y sonrisa bobalicona de niño gamberro. Me miraba divertido mientras me acercaba a él. Lo hice sonriendo, le ofrecí mi mano, mientras la profesora carcelera me vigilaba de reojo. Me presenté y le pregunté por el qué hacia allí. Me contestó bobalicón perdido que estaba castigado. Seguía yo sonriéndole, él estaba encantado de ser el centro de atención de un gringo en el rincón de su castigo. De repente cambié el tono y el gesto de mi cara,  le pregunté si a él no le importaba malgastar el tiempo de su vida. María mi compañera sorprendida se giró avergonzada al ver su reacción.

Se quedó helado, bajo la cabeza, se puso rojo y ahogo el no entendí que quiso balbucear a modo de excusa…”tú eliges lo que quieres para tu vida”- le dije cerca de su oído mientras comenzaba a alejarme.

Ella recuerda que se hizo jugando sola en una escuela. Tuvo una escuela para sí, y de eso me acordé cuando entre en mi siguiente aula. Quise huir, un curso de 46 alumnos. Esto es una broma, me enfadé solo de ver hacinados a tantos y diferentes niños y niñas de 12 y 13 años. 46 almas por educar, que a duras penas pueden respirar en el calor y olor que ellos mismos desprenden. Espectacular esfuerzo de la maestra por dialogar con ellos, por educarles…yo creo que me hubiese negado a dar clase así. Hay límites que rayan la inmoralidad, había niños y niñas excelentes, ovejas descarriadas, había uno que desde que le vi, noté como pedía ayuda  y así lo confirmó su test…y había otro con el que me equivoqué. Pero, me caló hondamente el un todo que había  reunido por y para disfrutar su derecho a ser educados. 46 futuros ciudadanos y ciudadanas allí amontonados.

Negro, fuerte, bajo, repetidor, graciosillo y perdido. Le marqué de cerca y me quedé a su lado después de entregarle el test que mide la predisposición al consumo de sustancias de los adolescentes. Es carne de cañón pensé al ver que no empezaba y buscaba como distraerse. Le advertí de la voluntariedad e importancia del asunto. Percibí que algo le molestaba, y pensaba que le estaba dejando en evidencia. Pues había reconocido que fumaba, me alejé y le hablé de él a María. Lo dedujimos rápido: no entiende lo que lee, si es que sabe leer. Era impotencia, vergüenza e incapacidad lo que trasmitía su rostro, quería, pero no podía y no podía reconocerlo. Le ayudó, su profesora, también María y finalmente fue su compañero, gordito, pequeño, blanco y blando quien le ayudo con paciencia y cariño. Incluso en 46 niños hacinados hay alguna oportunidad para educar y ser educado.

IMG_5254Y yo me equivoqué, no parecía carne de cañón, ya lo es.

Había dos séptimos, y eran el cielo y el infierno. Pregunté porque los repetidores coincidían en uno y me dijeron que era casualidad… respondí con mirada escéptica y recibí unos ojos huidizos de los míos… mis manos eran todo tiza ya.

-¿Quién de aquí conoce a alguna menor embarazada?- pregunté a modo de curiosa despedida y ese mar de brazos alzados fue mi palmada en la espalda para despedirme de otro baño de realidad.

Me iba sacudiéndome la tiza de las manos y la pena del corazón, cuando vino Oscar y me preguntó: “ ¿tu bebes cachaça?”- “¿ pero cerveza si?”- insistió al ver mi lacónica mirada. “No Oscar”- le dije mientras acariciaba su tierna cabeza de 10 años que ya le anima a beber-“ yo no necesito beber para ser infeliz” le dije mientras disfrutaba de su confusión por mis respuestas.

Tiza atrás, volvía a la escuela de su abuelo, y disfrutaba viéndola jugar sola a ser y hacer de maestra.

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Gonzalo Silió Sáiz

Gonzalo Silió Sáiz

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A breakdown of the Houston Texans 2017 draft class and its progress after two weeks of training camp:

Deshaun Watson, QB, first round (No. 12 overall): Watson has impressed the Texans’ coaching staff since he stepped into the building in Houston, and that continued in the Texans' preseason opener, where he went 15-of-25 for 179 yards passing and had a 15-yard rushing touchdown. Head coach Bill O’Brien said Watson was right about the offensive scheme about half the time -- “to be expected with a rookie" -- but he also liked Watson’s “poise and demeanor and the way that he sees the game.” Tom Savage is still the Texans’ starting quarterback and will likely start Week 1, but Watson is pushing him during training camp for that starting job.Zach Cunningham, ILB, second round (No. 57): Cunningham won’t be a starter right away for the Texans, but O’Brien said he was happy with what he did in his NFL debut on Wednesday against the Carolina Panthers. The rookie had a team-high seven tackles in the game, a few which came right on the spot after a completed pass. DeAndre Hopkins JerseysThe Texans don’t have a lot of depth at linebacker, Jadeveon Clowney Jerseysand Cunningham could be the eventual replacement for veteran Brian Cushing.

D'Onta Foreman, RB, third round (No. 89): The Texans have a lot of competition of running back, J.J. Watt Jerseysbut Foreman could come out of training camp as Lamar Miller's backup. O’Brien said he hopes to manage Miller’s carries this season, Lamar Miller Jerseysso Foreman should see quite a bit of playing time. The rookie had a few good carries in Houston’s preseason opener, including a 41-yard run, and O’Brien said he liked what Foreman did on special teams as well.

Julien Davenport, OT, fourth round (No. 130): The Texans had a need at right tackle entering the draft but waited until the fourth round to address it. Houston drafted Davenport of Bucknell knowing he needed time to develop into an NFL tackle. Brian Cushing JerseysThe Texans like his athleticism and hope eventually he will be able to see time at tackle.