Ética

Un domingo cualquiera…en Lesbos

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Acaba el domingo, ha sido un día feliz: recuperándome de la gripe, disfrutando de la familia y de la abundancia que nos rodea. Hizo sol además, pero a pesar de ser la mejor de las estufas como dice Rodari, hay cosas que no entiendo como pueden no dejarnos fríos, helados mejor dicho.

Mi abuelo, que hoy celebra un año más, me dice que le gusta mucho más leerme cuando escribo sobre lo bello, que cuando lo hago sobre lo grotesco. Pero, hay momentos como los de hacen rato que no puedo ignorar.

Después de un día feliz, con una tarde llena de bellos momentos y con un inesperado regalo, lo que me quita el sueño han sido 15 segundos de Radio 5.

Acabamos de apagar la luz tras amamantar a Martín. Abrazado a Pat, escuchó la música de los bravos, vitales y a la vez minúsculos ronquidos de Martín que duerme plácido y pleno. Noto que Pat se relajada invadida por el merecido descanso y la feliz música celestial de Martín me lleva de nuevo a esos 15 segundos. Mascullo una disculpa sobre la calefacción, salgo delicadamente de mi dichosa vida y me entrego a escribir con la esperanza de mitigar la punzada de esos 15 segundos.

En 15 segundos, un responsable de una ONG internacional presente en Lesbos, explicaba como tras llegar las personas más jóvenes de Siria a Europa, quienes lo lograron, ahora desde Noviembre quienes llenan los barcos son niños, niñas y ancianos.

Hoy tuvieron que atender a un niño de seis años con neumonía y riesgo de hipotermia, es decir casi muerto de frío, y a un bebe que llegó con un brazo roto. Busco la noticia para compartirlo y encuentro un titular menos afortunado en el PAIS.

Esos 15 segundos provocaron una punzada y una pregunta cuando volvía de disfrutar del último paseo del día con Otto. La punzada la mitigo tecla a tecla y la pregunta aun resuena en mi cabeza:

¿Por qué no hacemos nada?

Pero, güelo estas palabras son para contar una historia bonita, loable y admirable. Claro que se puede hacer algo, y quienes no lo hacemos es porque nos conformamos con mitigar las punzadas con letras como hago yo. Porque otras personas como  Fátima Figuero, con la ayuda de Cantabria Acoge, si que hacen, hacen tanto que reúnen en pocos días más de 12 toneladas de ropa, calzado y mantas.

Quienes no hacemos, es porque no queremos, desde la primera hasta el último. Gracias Fátima.

http://www.proactivaopenarms.org/

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Gonzalo Silió Sáiz

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