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El refugio de Martín, abandono de Aylan

Apenas llevamos 24 horas con nuestro hijo y ya vamos aprendiendo cosas. Una, la principal, que el ritmo, el compás que marca su respiración va a ser el tempo de nuestras vidas.  Cuando es pausada, profunda y regular nos crece una sonrisa, nuestras miradas se encuentran y se cierran nuestros párpados. En cambio, cuando se acelera o entrecorta nos unimos para buscar que necesita. Este es nuestro swing, nuestro tempo, desde ayer hijo mío que naciste.

¡Qué no haríamos nosotros por ti, Martín! Dejaríamos todo atrás por ponerte a salvo, abandonaríamos la guerra si nos acechase, nos endeudaríamos para comprar un pasaje hacia la paz, asumiríamos riesgos por ponerte a salvo, caminaríamos horas, pasaríamos hambre, frío, aguantaríamos desprecios, abusos y vergüenzas con tal de poder disfrutar de una sola oportunidad de ponerte a salvo, Martín. Ese será nuestro tempo, nuestro swing para el resto de nuestras vidas.

Así lo hizo la familia de Aylan, imagino, pero no fue suficiente para él, hijo mío. ¿Por qué no? Por que a pesar de lo que digan las noticias, a la mayoría nos importa muy poco lo que les pase a otros.

¿Cómo le explican unos padres a sus hijos lo que le ha ocurrido a Aylan?

¿Cómo podría explicarle su familia a Aylan el motivo de su muerte?

¿Cuántas escuelas  que comienzan el curso ahora han decidido educar sobre el drama de la inmigración y los refugiados para empezar a educar?

¿Cómo una escuela puede tener la desfachatez de asegurar que educa para la vida sin abordar la muerte de Aylan?

¿Cómo puedo yo mimarte hijo mío sin sufrir por Aylan?

¿Cómo puedo yo dar clase de geografía y ética sin empezar por el drama de Aylan?

¿Cómo puede haber gente que diga que no hay sitio en su país para Aylan? ¿Cómo hay personas que tengan que defenderse de Aylan? ¿Por qué no hablamos de las causas de la muerte del pobre Aylan?

Afortunadamente hay personas sensibles que se implican, y hay personas que hacen sensibles a las instituciones que me ayudan  a creer cuando veo tus piernucas de 24 horas que tus pies pisarán un mundo mejor. Donde las personas en la calle, en los bares hablen y ayuden a todos los Aylan que nos necesitan. En vez, de malgastar sus vidas hablando del puto Madrid y sus Degeas.

P.D. quizás sirva: solicita al ayuntamiento de tu ciudad que se una a la red de ciudades refugio, yo ya lo he hecho a Santander: 

Les solicito como vecino de Santander que den ejemplo y se unan a las ciudades que han formado la  red de ciudades refugio para ejercer la responsabilidad de ofrecer amparo a los refugiados políticos. Espero que sean consecuentes con sus cargos electos y estén a la altura de la humanidad que se les supone.

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Gonzalo Silió Sáiz

Gonzalo Silió Sáiz

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