Life is so good

Déjame hacerlo por mí mismo, ¡Qué así aprendo más!

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Acaba de pasar, de hecho Martín sigue jugando con su madre en la alfombra del salón que se ha convertido en el centro de toda la casa y de la familia. Pasamos allí los tres con Ava y Otto en no más de un metro cuadrado buena parte del día.

La alfombra tiene por límites el sofá, la estantería, una barra de equilibrio de Ikea protegiendo la calefacción y por el otro lado, 4 de los 5 cubos de Pikler que son una gozada. Martín ya ha encontrado los huecos de uno de los cubos y se escapa fuera para apoyarse en ellos y moverse libremente. También, sabe que si quiere moverse con mayor seguridad, rapidez y soltura debe pasar de andar apoyado a gatear. He aquí el reto.

Dentro de la alfombra, su zona de confort, se deja caer sin problemas. La alfombra es ancha y peluda, con lo cual además de reducir la altura considerablemente, lo amortigua todo. Pero, Martín también sabe que el parquet y los azulejos de baño y cocina no son tan amistosos. Así que empezó a buscar una solución para descender del cubo hasta el suelo.

Buscó varios fórmulas y al final vio que agarrándose a los barrotes podía ir sustentando el culete y así poco a poco descender en cuclillas. Estaba a punto de llegar al suelo, cuando yo después de verle  luchar por encontrar por la solución durante varios minutos en silencio, torpemente le interrumpí y le animé: “- Muy bien, Martín”

Automáticamente, se irguió, me miró y se acercó hacia la alfombra y llegó al suelo desde ella. Nunca más intentó acabar su proeza de aterrizar en el suelo y tampoco lo consiguió.

Con mi interrupción rompí su momento, su interacción y no permití  culminar su experiencia de aprendizaje. María Montessori basa su pedagogía en estos principios:

“Cualquier ayuda innecesaria es un obstáculo para el desarrollo.”
“La mejor enseñanza es la que utiliza la menor cantidad de palabras necesarias para la tarea.

Maria Montessori

En concreto, en la primera de las etapas de desarrollo del niño que ella estipuló: de 0 a 6 años, los niños y niñas necesitan simplemente interacción libre y constante en un contexto rico, seguro y adaptado. Los educadores solo deben dar amparo, cobijo, amor, protección y ¡callarse la boca!

Simplemente con tres palabras y encima positivas interrumpí a Martín. ¿te imaginas las veces que no permiten el aprendizaje en la mayoría de las escuelas?

Al compartir esto recuerdo a una compañera que ante mis proyectos me decía que a veces hay que dirigir a los adolescentes para que no cometan errores…en fin. Cada vez hay más profesores que se les llena la boca hablando de pedagogías activas…pero, ¿ de verdad se puede aprender mediante la experiencia sin fallar, corregir y mejorar? ¿ de verdad que no se aprende mucho y bien de los errores?

Yo interrumpí a Martí, observando como fallo, intentaré ser mejor educador para él. De otra forma no sé hacerlo.

4 planos de desarrollo montessori

 

 

 

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Gonzalo Silió Sáiz

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